Boletín 146: EL DESARROLLO INDUSTRIAL DEL ECUADOR

El ex – Presidente Correa, en el 2008, hizo aprobar por el pueblo la Constitución vigente, que pocos leyeron en su integridad y menos entendieron, cuyos cinco rasgos principales, entre otros, son: el estatismo, el presidencialismo, la redistribución de la riqueza,  el populismo y el alejamiento nacional de los países considerados imperialistas o capitalistas.

El Estatismo llevó a que, en el artículo 313 de la Constitución, se defina que los sectores estratégicos son: “… la energía en todas sus formas, las telecomunicaciones, los recursos naturales no renovables, el transporte y la refinación de hidrocarburos, la biodiversidad y el patrimonio genético, el espectro radioeléctrico, el agua, y los demás que determine la ley”. Varios de esos sectores tienen efectos directos o indirectos  sobre la industria, y están destinados a  “… la decisión y control exclusivo del Estado.”

Ello llevó también a que el gobierno planteara como los ejes del cambio de la matriz productiva, a varios megaproyectos industriales: petroquímico, siderúrgico, del aluminio, del cobre, del acero, de astilleros y de pulpa de papel. Tómese en cuenta que el Ministerio de la Producción y el Ministerio Coordinador de los Sectores Estratégicos, en el punto 5.3.6 de un documento sobre la política industrial, señalan ilusamente que la inversión en esos proyectos sumaría 9.213 millones de dólares y que, para el año 2025, los ingresos que generarían serían de 3.832 millones, el impacto en la balanza comercial sería de 3.812 millones, el efecto sobre el PIB llegaría a 4.413 millones y determinarían 5.780 empleos.

A la fecha, 11 de junio de 2017, algunos de esos proyectos no se han iniciado, otros comenzaron mal y se paralizaron, y aparentemente solo el de astilleros está en actividad, pero no en el nivel propuesto originalmente. En el conjunto, el resultado esperado no se ha dado ni modestamente en el cambio en la matriz productiva buscado por el gobierno y no se ve posibilidades ciertas de que alguno de los proyectos madure según la idea original.

El Presidencialismo se practicó con mucha fuerza desde el 2008 hasta el 24 de mayo de 2017, pues el Presidente Correa se colocó en la cima de todas las funciones y entidades estatales y logró que el conjunto de las acciones de ellas se realice a su real saber.

La política redistributiva determinó que no fuera el objetivo final el desarrollo nacional, sino una economía orientada al fortalecimiento del mercado interno y al mejoramiento de las condiciones de vida de la población pobre con los recursos estatales, desestimando el aporte de la empresa privada al crecimiento económico, llenándola de numerosos tributos, controles y trámites; y, haciendo que la inversión extranjera de riesgo existente se vaya del país y que no venga nueva inversión, ante la falta de seguridad jurídica.

El populismo hizo que, aprovechando el gobierno  los ingentes recursos obtenidos de la exportación del petróleo y el endeudamiento agresivo, se incremente el llamado “bono de desarrollo” y sus receptores, y se lo reparta con fines electorales; se creen nuevos subsidios y variedad de becas; y, se aumenten las plazas de trabajo y las remuneraciones de miles de nuevos empleados públicos, por encima de los niveles salariales de los empleados privados y de la lógica macroeconómica, multiplicando procesos, trámites y corrupción.

En el ámbito internacional, se amplió las distancias políticas con Estados Unidos, país con el cual las relaciones internacionales del Ecuador son la de mayor importancia; se negó por mucho tiempo la posibilidad de negociar un tratado de libre comercio con la Unión Europea; se puso en neutro el avance de la Comunidad Andina en los temas de mayor relevancia para el país; y, no se buscó aproximaciones con otros mercados interesantes, gastando infructuosamente muchos esfuerzos de política internacional y de política económica internacional, en crear o aumentar vínculos con países pobres o lejanos que tenían afinidad política con el famoso “Socialismo del Siglo XXI”. La excepción fue China, que se convirtió en el primer soporte financiero para el derroche gubernamental, en condiciones muy gravosas, que incluían la construcción china de obras gubernamentales importantes; pero que, en cuanto a inversión en el país y a comercio bilateral, no dio mayores resultados.

Con respecto a la industria (excepto refinación de petróleo), entre 2007 y 2016, el Producto Interno Bruto (PIB) del sector creció en el 34%, por debajo del crecimiento de la cifra global del PIB (38%) y de las cifras de los sectores de suministro de electricidad y agua (200%), acuicultura y pesca (128%), correo y comunicaciones (100%), servicios financieros (79%), construcción (72%), administración pública y seguridad (62%), enseñanza y servicios de salud (55%), transporte (46%), actividades profesionales y técnicas (36%). Solo marcaron cifras inferiores a la industria, la agricultura (28%), el servicio doméstico (25%), el petróleo (13%), la pesca (7,7%) y la refinación de petróleo, que decreció.

Cabe mencionar, a este respecto, que la industria no funcionó en la década 2007 – 2016 como el motor del desarrollo productivo y tecnológico que se entiende debe ser. Su crecimiento de toda la década correísta, menor que el del PIB total, demuestra que no tuvo la fuerza necesaria para impulsar la oferta de  bienes de producción nacional; por ello, la tendencia por importar fue de gran magnitud, en todo tipo de bienes, de tal forma que en algún momento el gobierno se vio obligado a recurrir a salvaguardias e impuestos internos fuertes, con el objetivo de reducir el consumo de miles de productos.

Las salvaguardias no cumplieron su papel; además de incrementar los precios internos y de no impulsar a algunos sectores de la industria nacional (pues irresponsablemente se las colocaron a muchas materias primas y bienes de capital), generaron ríos semanales de gente hacia las fronteras, para comprar productos de primera necesidad en Colombia o Perú y provocaron cuantioso contrabando, por cientos de millones de dólares.

El cambio de la matriz productiva fue solo un espejismo, que se lo publicitó oficialmente como una realidad o como un proceso exitoso, a pesar de que ninguno de los megaproyectos anunciados por el gobierno tuvo los resultados esperados y de que uno de ellos, la refinería del Pacífico, fue el fiasco más monumental, pues se invirtieron 1.200 millones de dólares y en más de un lustro, solo ha llegado a contar con una explanada y una carretera que ya cuestan más de 1.600 millones, sin que se consiga fondos para su realización (que, además, al país no le conviene llevar a efecto, por múltiples razones).

El Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones (COPCI) no aportó para dinamizar esas actividades y cuando lo complementaron con otra ley, el mismo gobierno reconoció que no había dado frutos. Y se advierte que su ambicioso artículo primero decía:

El ámbito de esta normativa abarcará en su aplicación el proceso productivo en su conjunto,… Así también impulsará toda la actividad productiva a nivel nacional, en todos sus niveles de desarrollo y a los actores de la economía popular y solidaria; así como la producción de bienes y servicios realizada por las diversas formas de organización de la producción en la economía, reconocidas en la Constitución… De igual manera, se regirá por los principios que permitan una articulación internacional estratégica, a través de la política comercial, incluyendo sus instrumentos de aplicación y aquellos que facilitan el comercio exterior, a través de un régimen aduanero moderno transparente y eficiente.”

Con respecto a las exportaciones industriales, entre el año 2008 y el 2016, éstas decrecieron en el 12,5% al pasar de 4.484 millones de dólares en el primer año a 3.921 millones en el último, en el cual significaron solamente el 23,3% de las exportaciones totales.

Además, se explica que, de las exportaciones industriales, el 24% corresponde a “Otros elaborados de productos del mar”, el 10% a “Derivados del petróleo” y el 10% a “Manufacturas de metales”, cuyos aportes reales de valor agregado son modestos.

Se destaca la exportación de (miles de) “Otros” productos industriales, que de 2008 a 2016 ha crecido de 1.145 a 1.503 millones de dólares, pasando de significar el 25,5% de las exportaciones industriales en el primer año al 31,3% en el último. Sin embargo, conviene señalar que todos ellos son poco significativos y no hay la expectativa de que alguno o algunos puedan elevar sus ventas para que tengan efecto macroeconómico.

Se anota que, en el primer trimestre de 2017, las exportaciones industriales fueron superiores a las de igual periodo del 2016 en 123 millones de dólares, debido a los incrementos sustanciales en las exportaciones de derivados del petróleo (70 millones de dólares); los otros productos del mar (49 millones de dólares) y harina de pescado (13 millones de dólares), a pesar de que se redujeron las exportaciones de elaborados de cacao y café, manufacturas de metales, sombreros y manufacturas textiles.

El inicio del gobierno del Presidente Moreno lleva a sugerir algunas acciones prioritarias para el Ministerio de Industrias, para acelerar el desarrollo industrial. Solo se las puntualiza y no se las explica, por falta de espacio, pero podrían servir como referentes.

  1. REFORMAS DEL MARCO LEGAL
    1. Ambiental (en relación con el uso del agua, la contaminación del aire, la explotación del suelo y del subsuelo)
    2. Energético (autogeneración por la empresa privada, tarifas industriales)
    3. Para la inversión extranjera directa (seguridad jurídica, renegociación de los tratados de protección recíproca de inversiones, diseño de formas de atracción de capitales, reducción de procedimientos y trámites para las empresas)
    4. Societario (revisión del COPCI y sus reformas y la Ley de Control del Poder del Mercado, mejoramiento del mercado de valores, respeto a la propiedad industrial, promoción de la localización industrial regional, creación de Zedes)
    5. Fiscal (rebaja de aranceles y carga tributaria interna, especialmente)
    6. Financiero (promoción y facilitación de créditos de fomento y privados)
    7. Laboral (impulso a la generación de empleo y revisión de los términos de contratación, administración y finalización de actividades laborales)
    8. De seguridad industrial (capacitación y mejoramiento de sistemas)
    9. De infraestructura (búsqueda de mejoramiento operacional de puertos, aeropuertos, carreteras, parques industriales, zedes)
    10. De exportación y logística (búsqueda de ganancia de competitividad)
    11. De educación y capacitación (dinamización del desarrollo tecnológico).

 

  1. COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL ESTATAL PARA EL DESARROLLO NACIONAL
    1. Planificación global (SENPLADES) – proyección del Sector Industrial
    2. Economía y Finanzas – obtención de recursos para el desarrollo del sector y atención especial a los temas 1.c a 1.f, 1.i y 1.j antes mencionados.
    3. Desarrollo Agropecuario (Coordinación con el MAG y Ministerio de Pesca)
    4. Energía – ver 1.b
    5. Obras Públicas – ver 1. i
    6. Ciencia y tecnología (SENESCYT) ver 1.b , 1.c , 1.d, 1.j, 1.k
    7. Según los literales del punto 1.
    8. Reducción de tiempos y requisitos para procedimientos y trámites.
    9. Seguimiento constante del correcto desarrollo de las industrias básicas

 

  1. COORDINACIÓN INTERNACIONAL PRINCIPAL CON:
    1. ONUDI En todos los ámbitos del desarrollo industrial
    2. OMC Para impulsar el comercio y la propiedad industrial
    3. CEPAL En temas de macroeconomía e industrialización
    4. CAF           Financiamiento del desarrollo a largo plazo
    5. CAN           Fortalecimiento de la integración andina
    6. ALADI Fortalecimiento de la integración latinoamericana
    7. Centros mundiales de desarrollo tecnológico industrial, para incrementar la competitividad nacional.

 

  1. APOYO AL MEJORAMIENTO DE LAS RELACIONES INTRA-INDUSTRIALES
    1. Impulso a la generación y desarrollo de cadenas productivas
    2. Capacitación empresarial y laboral en sus áreas y en comercio exterior
    3. Coordinación con el sector privado, universidades e institutos tecnológicos
    4. Coordinación con el sector laboral
    5. Formación de grupos de análisis sectorial y regional con los empresarios, los trabajadores y las universidades
    6. Apoyo a la investigación tecnológica y de mercados sobre temas de interés de la industria
    7. Organización de ferias industriales o apoyo a la participación en ellas.
    8. Instalación de zedes en las fronteras, especialmente en Tulcán.

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