BOLETÍN 155: ADUANAS, IMPORTACIONES E INTERNACIÓN ILEGAL

Eco. Luis Luna Osorio MBA

ADUANAS. – Las aduanas son oficinas estatales encargadas de controlar que los bienes que ingresan o salen del país cumplan las normas vigentes para la importación o la exportación de productos materiales. En algunos países son oficinas privadas que actúan por delegación estatal. Debido a la tendencia a la liberalización mundial del comercio, cada vez tienen menos importancia como mecanismo de recaudación de tributos; pero, su tarea es más compleja en el control del comercio de bienes prohibidos.

La entidad más importante para este efecto en el mundo es la Organización Mundial de Aduanas (OMA), cuya misión es incrementar la eficiencia de las administraciones de Aduanas del mundo, y para llevar a cabo su objetivo debe:
• Establecer, aplicar, apoyar y promover instrumentos internacionales para la armonización e implementación uniforme de los procedimientos y sistemas aduaneros simplificados y eficaces, que rigen el movimiento de mercancías, personas y medios de transporte a través de las fronteras aduaneras.
• Potenciar los esfuerzos desplegados por los Miembros para asegurar el cumplimiento de su legislación, tratando de maximizar el nivel de cooperación entre ellos y con otras organizaciones internacionales con el fin de combatir las infracciones aduaneras y otros delitos cometidos a nivel internacional.
• Ayudar a los Miembros a enfrentar los desafíos del ambiente de negocios y a adaptarse a las nuevas circunstancias, promoviendo la comunicación y la cooperación entre ellos y con las demás organizaciones internacionales, así como también, favorecer la probidad aduanera, el desarrollo de recursos humanos, la transparencia, el mejoramiento de los métodos de gestión de las administraciones aduaneras y el intercambio de mejores prácticas. _/
La OMA trabaja en estrecha relación con la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyo propósito primordial es contribuir a que las corrientes comerciales internacionales circulen con fluidez, libertad, equidad y previsibilidad.
Para lograr ese objetivo, la OMC se encarga de: administrar los acuerdos comerciales suscritos por sus Miembros, servir de foro para las negociaciones comerciales, resolver las diferencias comerciales, examinar las políticas comerciales nacionales; además, ayudar a los países en desarrollo con las cuestiones de política comercial, prestándoles asistencia técnica y organizando programas de formación; y, cooperar con otras organizaciones internacionales. _/
La OMA busca que las Aduanas cumplan sus funciones exitosamente y recauden los tributos fijados por los estados; la OMC pretende que se aplique al comercio internacional la norma de “prohibido prohibir”, en el sentido de que el mundo llegue gradualmente a la libertad de comercio, todos los tributos a las importaciones se expresen en aranceles y no haya impuestos a las exportaciones.
El Ecuador es Miembro de la OMA y la OMC y por tanto, debe aplicar las normas derivadas de los acuerdos internacionales que las crearon y sus normas complementarias, lo cual en los últimos años no ha resultado fácil, por la necesidad de buscar recursos financieros para mantener el enorme gasto fiscal.
Lamentablemente, el gobierno anterior del Ecuador incumplió varias de las normas internacionales o marchó al filo de la navaja, gravando productos o poniendo salvaguardias a ciertos bienes de capital y materias primas (lo que se pretendería volver erradamente a ejercitar en la actual administración), con el único objeto de obtener más recursos financieros para mantener un Estado obeso.
IMPORTACIONES. – Las importaciones del Ecuador, durante el periodo 2007 – 2014 registran un crecimiento rápido y consistente, de manera que las del año 2014 significan el 215% de las iniciales; sin embargo, desde el 2014 hasta el 2016 la caída es vertiginosa, desde 27.726 millones de dólares hasta 16.324 millones. La causa de ello es que el Estado, gran consumidor, vio mermados fuertemente sus ingresos por la baja del precio del petróleo y tuvo que restringir sus egresos, con lo cual afectó directamente sus compras en el exterior e indirectamente las importaciones del sector privado.

Fuente: Banco Central del Ecuador

El periodo enero – agosto de 2017 muestra una recuperación en las importaciones, debido a que hubo más dinero, por la mejoría en el precio del crudo de exportación, y por tanto mayores ingresos para el Estado, que se distribuyeron en su consumo y el consumo privado.

Entre el año 2007 y el 2016 las importaciones han crecido en el 17,5%, registrando el mayor dinamismo las compras de materias primas, que se han elevado en el 33,5%, seguidas por las de bienes de capital, que han subido en el 16,4%. Aunque en el periodo la situación ha ido de menos a más y luego ha descendido, la importación de combustibles y lubricantes ha bajado en el año 2016 con respecto al 2007, debido al precio del petróleo y a que aumentó la producción nacional. De otro lado, las importaciones de bienes de consumo, pese a las salvaguardias impuestas por el gobierno y a otras acciones restrictivas, han subido en el periodo 2007 – 2016 en el 13,5% en términos oficiales; pero, debe considerarse que las compras en Ipiales, Colombia, en Aguas Verdes, Perú y en otros lugares, más lo que habrá entrado por vía marítima sin control, suman cientos de millones de dólares anuales, lo que haría cambiar las relaciones porcentuales reales de los diferentes tipos de bienes.

Las importaciones nacionales enero – agosto de 2017 muestran los principales mercados abastecedores. Estados Unidos abarca el 23,4%; la ALADI casi una tercera parte, siendo Panamá y Brasil los países de los registros principales; China el 15,2%, siendo un mercado más importante que la Unión Europea (12,9%) y la Comunidad Andina (dentro de la ALADI) 13,9%. Por lo dicho en el párrafo anterior, las compras en las ciudades fronterizas de Colombia y Perú cambian las cifras de la CAN hacia arriba.

Para que las importaciones de bienes de consumo no crezcan se necesita producir más y mejor en el país y para ello hay que ganar en productividad nacional, compuesta por competitividad de las empresas y efectividad del Estado para proporcionar infraestructura, servicios y seguridad jurídica, sin ella no habrá inversión, ni importación de materias primas y bienes de capital para montar industrias de exportación.

CONTRABANDO. – Este problema no tendrá solución mientras los bienes posibles de adquirirse en otros países tengan precios bastante inferiores que los existentes en el mercado nacional. En la medida que los gobiernos legislan y ponen controles, los contrabandistas encuentran formas de incumplir las normas, evadir los controles y hacer su negocio. Esto es particularmente cierto en el Ecuador, país que tiene amplias fronteras, innumerables pasos fronterizos y un extenso mar en el que las autoridades se tardan mucho en ver, hasta una flota de 300 barcos pesqueros juntos.

La primera forma de contrabandear es pasar las mercaderías por la frontera haciendo caso omiso de los controles, por lugares conocidos o no, y en formas increíbles.

La segunda es utilizar una misma factura para varios trámites de importación. Se tiene lista la documentación legal y se la muestra, pero solo se la entrega cuando no hay más remedio, porque alguien “no complotado” se da cuenta del ardid. Esto ya no es fácil en los países en los cuales se trabaja con cero papeles.

La tercera es subfacturar, lo que significa presentar facturas con precios mucho más bajos que los reales. Recientemente, un funcionario estatal argumentaba que un foco se facturaba en 3 centavos y valía mucho más. Para ello hay varias soluciones: 1) aceptar la factura y la buena fe del declarante, 2) comparar el precio de lo declarado con el de un producto igual, 3) basarse en listas de precios de países exportadores del bien en cuestión, 4) fijar la Aduana el precio con efecto tributable. Mi ejemplo extremo es el de una pareja que se casa en Miami, regresa con todo lo imaginable para el hogar y dice a la Aduana que no tiene nada que declarar y pagar, porque todo le regalaron el día de la boda y le cuesta cero. ¿Cuál debe ser la respuesta estatal? La Aduana le debe felicitar por haber tenido amigos tan generosos, pero cada mercadería debe pagar el arancel correspondiente, sobre el valor que fije la Aduana.

La cuarta forma de contrabandear es declarar un producto de menor valor, pero de similares características a otro, de forma que en apariencia se cumple con la ley, pero en la realidad no se lo hace; por ejemplo, traer perfumes Joy de 50 dólares el frasquito y hacerlos pasar por colonia de 5 dólares la unidad.

La quinta es aprovecharse del régimen aduanero especial que permite tener “almacenes de depósito” en las empresas. Se interna mucha más mercadería que la autorizada y se declara una fracción. Ingresar por Guayaquil seis contenedores, llevarlos del puerto a otra ciudad y declarar solo cinco unidades o un valor muy inferior al real de importación.

La sexta es lograr que el personal de control aduanero “se haga de la vista gorda” sobre la base de una adecuada remuneración. Para evitarlo o reducirlo hay que seguir continuamente la pista al patrimonio de todo el personal aduanero y sus parientes.

La séptima es el llamado “contrabando de hormiga”, que consiste en que personas contratadas por el gran contrabandista pasan por la frontera, en pequeñas cantidades, lo que luego será una cantidad apreciable de productos, destinada a la venta en el interior del país. Esto es más frecuente en la frontera sur que en la norte.

La octava es lograr que la norma rija, pero tenga “entre líneas” facilidades para el contrabando. Recuerdo que, en una ocasión, hace muchos años, reclamé al jefe del cuartel militar de Tulcán porque no controlaba el paso de numerosos camiones cargados de sacos de cacao a Colombia y él me mostró el Registro Oficial en el que se le asignaba esa responsabilidad, pero “al paso de los camiones por la carretera Panamericana, frente al cuartel”, con lo cual, los vehículos pasaban por una vía secundaria cercana al aeropuerto tulcaneño, no frente al cuartel, y no se podía hacer el control militar.

También se han dado casos en que lo que se trae es aparentemente legal, pero realmente no lo es. Por ejemplo, se declaran 100 refrigeradoras y llegan 100 refrigeradoras. Pero, solo al controlar las unidades se constata que en el interior de todas ellas vienen teléfonos celulares, tablets, relojes, joyas, pañuelos de seda fina, etc., con valores muy superiores al de la refrigeradora.

Para finalizar, cabe una anécdota. Un señor internó 1000 zapatos derechos a un país de cuyo nombre no quiero acordarme. La Aduana le quitó y remató por un valor ínfimo, porque a nadie le servía la mercadería. El o una tercera persona adquirió esos zapatos por un valor simbólico y luego efectuó el mismo procedimiento con los 1000 zapatos izquierdos correspondientes a los anteriores. El costo de legalizar los pares fue mucho menor que el de importar legalmente y tuvo su mercadería con los papeles en regla.

POR FAVOR, LEA EL LIBRO “ECONOMÍA INTERNACIONAL Y DE AMÉRICA LATINA, de Luis Luna Osorio y Claudia Marcela Bastidas. Edición 2017.

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